lunes, 4 de junio de 2012

El cambio de pensamientos a través del coaching

Hablar de cambiar el pensamiento es hablar de reestructuración cognitiva. Es hablar de hacer consciente a nuestro cliente (coachee) de la irracionalidad de algunos de sus propios pensamientos que suponen un freno en el desarrollo de su carrera profesional.

El coaching busca el éxito profesional del cliente a través de su autoconocimiento con la consiguiente potenciación de sus áreas fuertes y corrección de las áreas débiles en pos de la consecución de una meta. En ocasiones, el área débil se encuentra dentro del propio cliente, en su pensamiento, esto puede traducirse en comportamientos nada favorecedores para éste. Por tanto, los coaches debemos ser conscientes de que el cambio se inicia con el desarrollo de estrategias encaminadas a eliminar esos pensamientos y sustituirlos por otros más adecuados. Nuestro objetivo es guiar a nuestro cliente, en definitiva, a que adquiera el control de sus pensamientos, de sus emociones y de sus conductas.
Ante cualquier tipo de acontecimiento, las personas desarrollamos una serie de pensamientos, incluso sin ser consciente, a veces, de este hecho. Estos pensamientos, conocidos como pensamientos automáticos, nos generan determinadas emociones y como consecuencia directa generamos una conducta particular. Esta reflexión nos lleva al hecho de que no son los sucesos que tenemos en nuestra vida los que causan y determinan nuestras emociones y conductas, en ocasiones, inapropiadas, si no los pensamientos que generamos y la forma que tenemos, por supuesto, de interpretar dichos acontecimientos. Por lo tanto, a través de la identificación y modificación de los pensamientos automáticos conseguiremos el surgimiento de emociones y conductas más adaptativas en nuestro cliente.

El trabajo del coach consiste en retar al coachee a que cuestione sus propios pensamientos y ayudarle a que pueda ver otros pensamientos alternativos con los que reemplazar aquellos que no le favorecen en su desarrollo profesional. La mayoría de éstos suelen estar distorsionados y nuestro trabajo va encaminado a que sean sustituidos por otros más acordes con la realidad. Probablemente al principio de nuestro trabajo, el coachee no perciba los nuevos pensamientos tan reales como los antiguos, que aún siendo irracionales están fuertemente interiorizados, pero a medida que transcurra el tiempo, observará los beneficios que le reporta esa nueva forma de pensar.

Una opción que podemos proponer a nuestro coachee para que adquiera un pensamiento más racional es llevar un autorregistro con las situaciones que le generan los pensamientos desfavorecedores. Deberá anotar, igualmente, el pensamiento automático que elabora y, la potencia del ejercicio vendría en, elaborar una respuesta racional más adaptativa.

En la sesión podemos utilizar la pregunta poderosa para confrontar esos pensamientos automáticos y nada beneficiosos para nuestro cliente.

Preguntas encaminadas a evaluar la lógica de esos pensamientos:

• ¿Dónde está la  evidencia de que eso es como él/ella se lo dice?
• ¿Puede probar lo que se está diciendo?
• ¿De qué manera?
• ¿Son pruebas adecuadas? Etc.

Preguntas encaminadas a analizar a qué le conduce pensar así:

• ¿Le es rentable pensar de esa manera?
• ¿Qué consecuencias le genera pensar de esa manera? ¿Y pensar de otra forma?
• Alimentando ese tipo de pensamientos, ¿soluciona sus problemas? Etc.

Nuestro objetivo, como coach, es ayudar a nuestro cliente a localizar esos pensamientos automáticos que parecen dirigir su existencia, que provoca que, en ocasiones, pueda sentirse mal, con ansiedad, insatisfacción, disgusto, apatía, rabia, desconsuelo, etc. Es importante que nuestro cliente recupere el control de sus pensamientos en esos momentos negativos porque eso le conducirá al control de sus emociones y, fundamental, al control de sus conductas.

Artículo publicado en:
http://www.grado3.com/noticia.php?id=8
http://www.aecee.es/el-cambio-de-pensamientos-a-traves-del-coaching/

viernes, 1 de junio de 2012

La tranquilidad de lo conocido

El coaching es movimiento, es, como la materia en química, transformación. Todos los procesos de coaching, ya se trate de coaching ejecutivo, personal o deportivo, parten de una situación presente que el cliente o coachee desea mejorar. El fín, independientemente de la meta que con él trabajemos, es el cambio sobre su estado actual. Para esto se trabajara sobre objetivos concretos con planes de acción que conduzcan al cliente a un progreso profesional. Esto que, en principio, parece muy loable, se convierte en ocasiones en un reto constante para el coach que tiene que “desafiar” al coachee para que siga esforzándose para conseguir esa “transformación”. ¿Por qué se produce esto?

Lo habitual es que un proceso de coaching comience con una gran dosis de energía e implicación por parte del coachee, y más, si pensamos que éste ha sido elegido por él. No varia aunque este no sea el caso, cosa habitual, en los procesos ejecutivos, donde se parte de una evaluación del desempeño generalmente. Casi todo el mundo quiere mejorar: ser más experto en sus habilidades sociales, promocionar, conseguir éxitos, etc. Para ello, se cuenta con la habilidad de crear un clima de confianza y de trabajo por parte del coach, que está formado para ello.

Pero en algunos casos, según va avanzando el proceso, y el coachee tiene que ir asumiendo nuevas decisiones y ejecutando nuevas acciones para llegar a la meta que se ha marcado, éste se queda “paralizado”. Prefiere no salir de ese “espacio de comodidad” que tan bien conoce y al que está acostumbrado. En ese espacio, todo resulta conocido, ya sea bueno o malo, agradable o desagradable, y avanzar hacia lo desconocido genera “miedos” ya que no se conoce el resultado. En ese momento, el coachee busca “excusas” para justificar su bloqueo y es labor del coach, con riesgo calculado, motivar al coachee para que ponga en práctica lo diseñado en su plan de acción. El coach debe trabajar con el cliente la posibilidad de que a veces se pueden cometer errores, asumirlos, aprender del impacto de éstos y generar nuevos hitos hacia un mejor resultado. Es vital que el coach, con asertividad, provoque al coachee para que siga trabajando sobre sus áreas de mejora: “... en mi opinión…”, “...me da la impresión..”  Como decía Albert Einstein, en su ya célebre frase: si siempre hacemos lo mismo obtendremos los mismos resultados.

Ayudar al coachee a salir de su zona de confort significa trabajar con su sistema de creencias, hábitos, paradigmas y modelos de pensamiento sumamente arraigados.

Es importante recordar a nuestro cliente por qué deseaba alcanzar esa su meta y hacerle partícipe que se está alejando de los hitos a realizar para conseguirla. ¿Estamos seguros que hemos dedicado el suficiente tiempo en nuestras sesiones a definir el objetivo? A veces queremos “forzar” al cliente a definirlo en la primera sesión cuando necesitamos explorar más adentro en sus miedos, deseos y anhelos. Este sería nuestra primera reflexión como coaches. Si está bien definida y trabajada la meta, como se decía anteriormente, nuestro siguiente paso es conseguir, que nuestro cliente, se de cuenta que continúa en su zona “cómoda” con provocación, con asertividad, con preguntas poderosas, etc. con todas las herramientas que el coach tiene a su disposición junto con su intuición.

Trabajar, de nuevo, en el compromiso con su meta, por parte del coachee, sería nuestro segundo paso. Volver a reformular el plan de acción si fuera necesario. ¿Por qué no visualizamos con él las consecuencias de “quedarse bloqueado” frente a su deseo de mejora? ¿Por qué no visualizamos el resultado del cambio? ¿Por qué no trazamos un plan B que haga que el camino, sin ser recto, le haga llegar más seguro a su objetivo? Este último punto, probablemente hará al coachee ponerse “en marcha”.  Movimiento es el último paso para salir de su zona cómoda, nada se logra sin acción. El coach en este momento debe ser un gran motivador, generar entusiasmo en su cliente.

De Henry Ford tomamos una reflexión: "Si tienes capacidad de entusiasmo, puedes lograrlo todo. Entusiasmo es la levadura que impulsa tus esperanzas hacia las alturas, entusiasmo es el brillo en tus ojos, el ímpetu en tu andar, el apretón de tu mano, tu irresistible fuerza de voluntad y la energia para realizar tus ideas. Los entusiastas son luchadores. Tienen fuerza de ánimo. Son resistentes. Entusiasmo es la base de todo progreso. Con él se alcanzan logros, sin él... a lo sumo, pretextos".

Artículo publicado en AECOP- EMCC
http://aecop.net/2010/04/la-tranquilidad-de-lo-conocido/

martes, 29 de mayo de 2012

Estirarse sienta bien

A veces necesito una pausa, romper con lo que estoy haciendo, sólo unos momentos para volver a centrarme y estar llena de energía.

Estos sencillos, pero útiles, ejercicios de estiramientos que pueden hacerse prácticamente en cualquier sitio me ayudan.



 ¿Crees que también pueden ser de utilidad para tí?

viernes, 25 de mayo de 2012

Convivir con el conflicto

Mi trabajo con equipos me ha llevado a afirmar que casi la totalidad de los grandes conflictos seguro que han comenzado como pequeños contratiempos que no se resolvieron. Cuando los problemas pequeños y fáciles de abordar no se solventan, inevitablemente se convierten en grandes conflictos que no parecen tener solución.

Para la resolución de los conflictos dentro de los grupos os propongo una sencilla pero útil secuencia de trabajo para nuestra sesión de coaching.

Pasaría por ayudar a nuestro coachee a:
  • Definir el problema (¿Qué va mal?).
  • Analizar sus causas (¿Por qué?).
  • Definir objetivos para actuar (¿Qué queremos conseguir?).
  • Generar alternativas (¿Qué podemos hacer?).
  • Elegir la alternativa más óptima (¿Qué debemos hacer?).
  • Operativizar la solución escogida (¿Cómo lo hacemos?).
  • Ponerla en práctica (Hacerlo).
  • Evaluar (¿Qué tal lo hemos hecho?).

La tarea del responsable del equipo es gestionar el conflicto no obviarlo. Los conflictos no deben ser olvidados sino resueltos ya que, un conflicto no resuelto llevará al fraccionamiento y disolución del equipo de trabajo tarde o temprano.

domingo, 20 de mayo de 2012

Genera tu propio bienestar

Durante una tutorización de un proyecto de finalización de fin de master uno de mis alumnos me preguntaba con cierta sorpresa sobre mi libro de Pilates. Mi respuesta fue sencilla para ejercer mi profesión necesito estar bien, y mi manera de estarlo es haciendo deporte, me conecta conmigo misma. Es una de las vías que me ayuda a ser feliz, a crear y a generar mi propio bienestar, tanto es así que profesionalmente siempre he estado vinculada al mundo deportivo de una manera u otra.

Hoy te propongo que realices un ejercicio para generarte también a tí bienestar, en esta ocasión si la causa viene provocada por un exceso de estrés:

1.Piensa en la situación que te provoca estrés y obsérvala como si fuera una película que estás viendo en el cine. Tú te has convertido en el protagonista de la escena y mírate a ti mismo en ella... escucha lo que te dices o lo que oyes... siente lo que el protagonista está sintiendo.

2.Viéndote en esta película:
  • ¿cómo te gustaría desenvolverte en esta situación que te estresa?
  • ¿Qué harías diferente?
  • ¿Qué recurso (asertividad, disciplina, decisión, seguridad, empatía, tranquilidad,etc.) necesitas para esto?
  • ¿Qué beneficios te provocaría ese recurso?
3.Concentrate y concienciate, respira profundamente y siente lo que es tener este recurso en ti.Tomate el tiempo que necesites para realmente visualizarte de esta nueva manera.

4.Vuelve a observar la película pero esta vez con la diferencia de que ahora tú posees el recurso que has elegido.
Vuelve a respirar profundamente y observa qué pasa, cómo se modifica la escena.

5.Elabora una frase en positivo, en presente y afirmativa para ilustrar tu nueva respuesta y poder manejar esta situación asertivamente. Por ejemplo: “yo estoy tranquilo siempre que…”

Te recomiento que repitas este ejercicio varias veces hasta que tu mente aprenda que hay otra manera de responder en esta clase de situaciones.

Recuerda que siempre que estés dispuesto, tu mente te ayudará a poder manejar situaciones que te estresan.
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