martes, 25 de febrero de 2014

Entrenar la capacidad de observación para superar una entrevista de selección

Observar la conducta y las reacciones que el seleccionador puede tener es muy útil para usted como candidato ya que puede indicarle los aspectos que debe potenciar o cuidar durante su entrevista, por ejemplo. Es habitual de forma natural observar la conducta de los demás y a partir de ahí extraer conclusiones: “parecía cansado”, “no estaba de acuerdo con lo que estaba diciendo”, “le caigo bien”, etc. Esto es algo natural pero a veces puede conducirnos a errores en la extracción de esas conclusiones.

Para cerciorarse de que las conclusiones que obtiene sobre la conducta del otro son verdaderas, en primer lugar, simplemente recoja los datos y hechos objetivos que percibe, no evalúe. En segundo lugar, extraiga sus conclusiones pero busque verificar con otros datos y hechos que las conclusiones que usted ha obtenido son efectivamente ciertas. ¿Cómo puede averiguarlo? Preguntando directamente a la persona en cuestión, pero también contrastando sus propias observaciones con otras evidencias que las confirmen.

• ¿Se considera buen observador? ¿Por qué?
• ¿Cómo podría mejorar su capacidad de observación?

Le proponemos realizar unos pequeños ejercicios que le ayudará a trabajar sobre actitudes positivas o negativas en el otro y  para habituarse a observar:

• Necesita la colaboración de otra persona para realizar el siguiente ejercicio. No necesita tener un nivel profundo de amistad o de conocimiento. Pídale que se siete en una silla y piense en una persona que le caiga bien, por la que sienta aprecio. Mientras lo hace, observe su postura y cualquier aspecto que haya provocado un cambio físico, si esboza una sonrisa, si su expresión corporal se relaja, hacia dónde miran sus ojos, si realiza algún gesto en particular, etc.
• Luego pídale que piense en una persona por la que no sienta aprecio, que no le caiga bien y observe los mismos elementos buscando las diferencias de cuando piensa en una persona que le agrada a cuando piensa en una persona que le desagrada.
• Cuando haya realizado esta parte, pídale a la persona que le está ayudando a realizar el ejercicio que sin que usted le diga nada piense en uno o en otro y usted trate de adivinar en quién está pensando.
• Realice el ejercicio tantas veces como sea necesario para coger destreza así como con el mayor número diferente de personas con las que pueda entrenar. Verá que poco a poco su índice de errores decrece.
• Observe y escuche a una persona a la que ve con frecuencia ya que necesita realizar este ejercicio durante diferentes situaciones. Fíjese en diferentes momentos en ella, como le comentábamos, y por los diferentes estados de ánimo por los que vaya pasando. Observe su lenguaje corporal y su voz. Su tono de voz podrá también ayudarle a percibir el estado emocional del otro.
• Pruebe a ver una película quitando el sonido e intente captar qué está pasando y las emociones que sienten los actores y las relaciones que se han creado entre ellos en base al guión. Ponga el sonido aproximadamente cada 10 minutos para comprobar que su percepción es correcta.

Hacer estos ejercicios le ayudará a desarrollar su capacidad de observación. Al mejorar su comprensión respecto a los demás, es más probable que descubra cómo actuar en diferentes situaciones para obtener el mejor rendimiento, no olvide que usted debe controlar el máximo número de aspectos a la hora de buscar con éxito un empleo, y este es uno de ellos.

lunes, 3 de febrero de 2014

EL SABOTEADOR INTERNO (Autosabotaje)

Hoy me gustaría compartir con vosotros el artículo que María José Padilla escribió con gran acierto para AECOP Magazine. Ha sido una suerte poder contar con esta gran coach para el tercer número de la revista y compartir con ella momentos formativos en su bonita tierra, Almería.

"... Esa/ ese no eres tú. Es tu saboteador interno. Ahora está hablando tu saboteador interno.Así podríamos hacerle consciente a nuestro cliente, que ha aparecido su saboteador interno, el que todos llevamos dentro, y que en muchas ocasiones, aparece en nuestro desarrollo de proceso de coaching, cuando menos lo esperamos.

Ese saboteador interno, que también podemos referenciarlo cuando hablamos de autosabotaje.

Ocurre que en nuestros procesos de coaching, nos encontramos con clientes, que a pesar de saber perfectamente lo que quieren (tienen un objetivo bien determinado) no lo consiguen. Y es más, en muchas ocasiones, hacen justo lo contrario.

Por ejemplo, quiero hacer un importante informe que me han pedido en la empresa, y de repen-te, cuando estoy list@ para llevarlo a cabo, me pongo a hacer llamadas o a mirar las redes so¬ciales, y desperdicio el tiempo de la tarde haciendo eso. Y cuando llega el momento, el informe está sin hacer, como mucho, se hace de manera rápida y/o mediocre, para salir del paso.

Otro ejemplo, cuando el cliente decide llevar a cabo una dieta, y/o comer sano. De repente un día, se complace con una comilona, con enorme ansiedad y se tira por la borda todo lo que se había conseguido.

Pero ¿qué entendemos por este personaje? ¿Quién es nuestro saboteador interno? ¿Cuándo aparece? ¿Con qué motivo aparece? ¿Cómo podemos enfrentarnos a él?

¿Cómo reconocer el autosabotaje? Cuando hay disparidad entre las palabras y los actos. Así de sencillo. Y ¿Cuál es el beneficio de hacer caso a este autosaboteador? Varios son los motivos que debemos explorar para conocerlo:
  • Llamar la atención
  • Necesidad de aceptación
  • Librarse de alguna responsabilidad al adoptar ese comportamiento
  • Lograr controlar una situación con ese comportamiento
  • Necesidad de reconocimiento

¿Con cuál te identificas? Sé honest@, le decimos al cliente. Reflexiona sobre ello. Dedica el tiempo necesario, porque este será el primer paso para hacer frente a este personaje.

Otra manera de identificarlo es cuando en el lenguaje interno de nuestro cliente, se encuentra con, por una parte, uno se dice “deseo eso” (lo que sea) y por otra parte te dices: “no debes tenerlo”, esa lucha interna entre las dos partes, también es una manera de manifestar el autosabotaje. 

Por último, pueden ocurrir comportamientos que llevarán a pensar, que quién dirige el momento, es el autosaboteador, y no el propio cliente, como pueden ser:
  • No acabar las cosas.
  • Posponer todo hasta el último momento (lo que se conoce como procrastinar)
  • Perfeccionismo
  • Poner excusas

Pero... ¿Cómo ayuda un coach a un cliente, el cual está dominado por su saboteador?

La toma de conciencia de estas situaciones y de las creencias que hay detrás de ellas, es el primer paso para hacer consciente al cliente, que tiene que negociar con su saboteador. Conocer la necesidad oculta que tiene por debajo, e intentar satisfacerla con otro comportamiento, es una buena manera, de iniciar el proceso.

A continuación, podemos hacer que el cliente, se haga consciente de lo siguiente: la próxima vez que aparezca la presencia de un autosaboteador interno, elige un lugar tranquilo, cierra los ojos, concéntrate y pregúntate:

¿En quién me convierto cuando escucho a mi saboteador? ¿Qué hace que lo escuche a él y no a la persona poderosa que soy?

¿Qué es lo que realmente trata de decirme este saboteador? ¿Cuál es su propósito?

La idea no es destruir o atentar contra el saboteador interno, porque atentar contra tu saboteador interno, sería atentar sobre uno mism@. La idea es, aceptarlo, y hacerle frente de manera consciente, considerar los beneficios que aporta este saboteador, analizar las necesidades y conseguir la autodirección (concepto opuesto al autosabotaje).

Dinámica recomendable para que nuestro cliente trabaje el autosabotaje:
El cliente debe escribir en una hoja de papel la continuación de las siguientes afirmaciones, de manera rápida y sin pensar:

Me da miedo...,
Me preocupa...,
Si logro mis metas...,
Si tengo éxito...,
Lo más seguro es que...,

Si mi vida cambia...,
El éxito provoca...,
Tengo miedo que...,
Creo que si logro lo que deseo...

Ahora, analiza las respuestas, para ver qué es lo que te lleva-do a ese auto-sabotearte.

Y por último, animaremos a nuestro cliente a seguir avanzando para conseguir la meta..."
Puedes leer el resto de la revista en la siguiente dirección:

http://issuu.com/aecop_magazine/docs/revista_aecop_2_numero

jueves, 16 de enero de 2014

Coaching y estrés

Hoy me gustaría compartir el artículo que Genoveva Vera (Coach ejecutivo, psicóloga y directora de marketing de AECOP) ha escrito para la revista de coaching ejecutivo que tengo el placer de dirigir: AECOP Magazine.

El artículo habla sobre el impacto que el estrés está causando en nosotros, ¿ qué podemos hacer los coaches para ayudar a nuestros coachees en este sentido?...
 
Hace un tiempo participé de forma indirecta en un estudio sobre los niveles de estrés de los directivos de una empresa y el resultado fue que el ¡¡El 94% estaban afectados de forma moderada-grave!!
Con estos resultados, es fácil entender el porqué casi siempre nuestros clientes llegan a la sesión de coaching con una sobrecarga de estrés que afecta de forma negativa, no solo al transcurso de la sesión, sino también al desarrollo de todo el proceso de acompaña-miento y, por tanto, a la consecución de los objetivos.

Y es que el estrés (que es la respuesta que emite el organismo cuando se siente sobrepasado por las demandas externas y/o internas), si se mantiene de forma prolongada en el tiempo, como es el caso en el que se encuentran muchos de nuestros clientes, afecta de forma negativa a la salud, al bienestar y al rendimiento de las personas.

Como decía Paracelso, “la dosis hace al veneno”. En este caso hay que saber que la respuesta de estrés es imprescindible para la vida; lo que la convierte en nociva para la salud, el bienestar y el rendimiento, es la dosis, la intensidad y, sobre todo, la frecuencia. Y cuando falta ese control y el estrés se dispara, tanto en intensidad como en frecuencia, aparecen herpes, contracturas musculares, taquicardias, cefaleas, úlceras, ansiedad, de-presión, problemas de sueño, impotencia sexual, trastornos gastrointestinales, bloqueos, pérdidas de memoria, falta de concentración, mayor número de accidentes, mayor número de errores, sensación de angustia y de agobio, pensamientos negativos, problemas en las relaciones interpersonales e intrapersonales,  etc... ¿Te suena? Pues esto es lo que acompaña a nuestros clientes en su día a día. Pero, como para casi todo, existen técnicas eficaces para saber controlar y gestionar dichas dosis... que no eliminar.

Son muchas las situaciones externas que provocan el disparo de la respuesta de estrés: condiciones ambientales (ruido, temperatura, luz...); profesionales (desarrollo de carrera, salarios, desigualdad de reparto de tareas, horarios, turnos...); personales (malas relaciones familiares, de pareja, problemas de salud....). Sin embargo, en muchas ocasiones es el pro-pio cliente el que, con sus creencias, actitudes y la interpretación que hace de los hechos, provoca su alteración emocional, generándose tal estado de ansiedad y de estrés que le dificulta el desarrollo de sus capacidades para obtener los resultados que desea conseguir.

La situación actual socioeconómica también es una importante variable generadora de estrés. Los continuos recortes de plantilla no solo suponen una sobrecarga emocional para el que se queda, sino que también supone una sobrecarga de trabajo, dada la redistribución de las tareas de los que han sido despedidos. El miedo atenazador a ser el siguiente, o el tener que ser el que realice los despidos, produce un desgaste emocional que incide directa y negativamente en el rendimiento de cualquier profesional, afectando también a su crecimiento personal. Y es lógico, el organismo cuando está en situación de estrés, pone en marcha las alarmas del instinto de supervivencia... porque, como se suele decir, uno no puede pensar en crecer cuando está corriendo delante de un león para no ser devorado por él.

Este es el contexto en el que muchos de nuestros clientes están viviendo de 10 a 12 horas diarias. Con esto, ¿Cómo van a llegar a la sesión de coaching? Pues alterados... a veces alteradísimos. Y ¿cómo empezar una sesión con semejante estado? Pues no queda otra que tratar de ayudarles para que se relajen, y si no somos expertos en relajación, echar mano de nuestra ética profesional y posponer la sesión para otro día explicando a nuestro cliente las razones por las que lo hacemos. Porque, por encima de todo, está el interés y el beneficio de nuestros clientes y cuando no sabemos cómo actuar para mejorar una cosa, al menos no la empeoremos.

En muchos casos suele bastar realizar unos ejercicios básicos de respiración abdominal. Durante tres o cuatro minutos hacemos dichos ejercicios con nuestro cliente, explicándole previamente los beneficios. Como emergencia, y para conseguir una relajación más rápida, podemos practicar la “respiración profunda” que recomienda Lichstein (1988), siguiendo las fases: inspiración-retención-expiración. También, como tarea intersesiones, podemos sugerir el entrenamiento de respiración de Benson (publicada en 1975) para que nuestro cliente la automatice y consiga un mayor bienestar que repercutirá en su rendimiento y desarrollo profesional. O técnicas de relajación progresiva, como la muscular de Jacobson (desarrollada en 1929), o la de Bernstein y Borkovec (1973) que es más reducida.

Señalar que es muy importante saber identificar la tensión muscular, pues dicha tensión activa al Sistema Simpático (el que provoca la respuesta de estrés), por lo que es muy im-portante utilizar técnicas para reducir esa tensión. También es muy eficaz el Entrenamiento autógeno de Schultz (publicado en 1935). En definitiva, lo que hacemos es estimular la autonomía para que sea el propio cliente quien controle su nivel de activación en cualquier momento y lugar, siempre con técnicas basadas en evidencias empíricas.

Saber que cuando estamos estresados la respiración suele ser rápida, superficial y torácica, produciendo la activación de nuestro Sistema Simpático (el que pone en marcha las hormonas del estrés). Esto produce un aumento de la ansiedad, más trabajo para el corazón, menos oxígeno para los tejidos, dando lugar a un aumento de la fatiga física y mental y, por tanto, a una disminución del rendimiento y del bienestar. Y no hablar de la tensión muscular que se produce... ¡¡¡Enorme!!! Cuántos dolores por contracturas.

Por el contrario, cuando nuestra respiración es profunda y abdominal, interviene el diafragma (de ahí que también se la conozca como respiración diafragmática), estimulando el nervio vago derecho, y activando el Sistema Nervioso Parasimpático (el que genera estados de calma y de tranquilidad). Lo mismo ocurre cuando se reduce la tensión muscular.

Estos dos sistemas, el Simpático y el Parasimpático, son como el acelerador y el freno de un coche. Hay actividades para las que necesitas tener un cierto nivel de aceleramiento, pero hay otras para las que es contraproducente estar acelerado (como culturilla de interés: para que los señores tengan una erección debe estar activo el parasimpático y desactivado el simpático. ¿Entienden ahora el porqué de algunos trastornos sexuales).

Con todo esto, y para que nuestra sesión de coaching se desarrolle de forma eficaz y productiva, tanto para nuestro cliente como para nosotros, muchas veces tenemos que empezar reduciendo la activación del simpático. De esta manera, podremos aprovechar de forma óptima el escaso tiempo que nuestro cliente tiene para trabajar con su coach.

Finalmente, y desde aquí, aprovecho para animar a mis colegas coaches a entrenarse en estas técnicas de relajación tan eficaces. El coach y el coachee lo agradecerán.

Puedes leer el resto de la revista en la siguiente dirección:

http://issuu.com/aecop_magazine/docs/revista_aecop_2_numero

viernes, 3 de enero de 2014

COACHING PARA SUPERWOMEN

Hoy me gustaría compartir el artículo que Tiscar Mascaraque (Coach ejecutivo y consultora) ha escrito para la revista de coaching ejecutivo que tengo el placer de dirigir: AECOP Magazine.
 
El artículo habla sobre la realidad de esa mujer que ha venido a denominarse superwoman. 
Ficha técnica de Superwoman:
- Edad: indefinida
- Estado civil: casada, pareja de hecho, separada o divorciada
- Hij@s: si
- Trabajo: si
- Tiempo para sí misma: ¿eso qué es?

En unas pocas líneas se puede obtener la realidad de un porcentaje elevado de la mujer de hoy en día. Son profesionales con la responsabilidad de hacer muy bien su trabajo, que además tienen la responsabilidad de llevar a buen puerto una familia (su relación de pareja, la educación de los hijos...) y se hacen responsables de mantener en orden una casa... ¿De-masiada responsabilidad?

Desde que soy coach estoy en contacto directo con mujeres que ocupan puestos de respon-sabilidad en empresas y que se sienten culpables por todo lo que no pueden hacer bien. La culpa viene de la creencia de que tienen que llegar a todo y hacerlo a un nivel de perfección que, la mayor parte de las veces, es irreal.
 

¿Qué es llegar a todo para una Superwoman? Es ser una buena esposa/pareja (compañera, confidente, amiga...), ser una buena madre (esto contempla hacer los deberes con los niños, estar con ellos cuando están enfermos, pasar con ellos “suficiente” tiempo para generar el vínculo madre-hij@...), ser una profesional competente (llegando a asumir responsabilidades por encima de lo que se le exige en muchos casos), ser buena hija, buena amiga, buena hermana, ir al gimnasio para mantenerse en forma, estar elegante y, además, tener buen humor... Y todo eso concentrado en las 24 horas que tiene un día... ¿qué pasa cuando no puedo cumplir con mi “obligación”? Que soy un desastre y me siento culpable... ¡Y además estoy agotada!

¿De dónde viene esa creencia? Esta creencia parte desde nuestra educación, la que nos transmiten verbalmente y la que recibimos visualmente. Durante la infancia, muchas de las Superwomen han recibido el mensaje “debes estudiar, conseguir un buen trabajo y ser inde-pendiente, decidir por ti misma lo que quieres llegar a ser...”, y este mensaje lo recibimos de madres que son amas de casa, que asumen todo el peso del hogar: educación de los hijos, cuidado del hogar, cuidado de la familia extensa en muchos casos, y que nos inculcan la im-portancia del rol de la madre como pilar fundamental de la familia; y cuando no eran amas de casa y estaban trabajando, el ejemplo era más contundente: eran las “proto-Superwoman”,las que iniciaron el movimiento de la “Mujer Perfec-ta”, porque además ellas fueron las mujeres que realmente hicieron el esfuerzo de “allanar” el camino a la siguiente generación (invito a leer el libro de Jane Maas “Mad Wo-men”).

Y llega una mujer a un proceso de coaching y verbaliza que su objetivo es “conseguir que mi equipo esté motiva¬do”, mientras que durante la sesión se descubre a sí misma que la falta de motivación de su equipo tiene origen en su ausencia de delegación y su exceso de celo y supervisión, ya que la responsabilidad que asume con su trabajo impli¬ca que el trabajo “tiene que ser perfecto” y no se puede dejar nada al azar...

En este caso es cuando invito a mi coacheada a analizar su vida, todas las áreas que la componen y cuál es su nivel de satisfacción en cada una de ellas. Como mujer, profesional y madre, soy consciente de que las personas somos holísti-cas, no tenemos un plano profesional totalmente estanco y delimitado perfectamente con respecto al plano personal. Mis valores y mis creencias empapan todo lo que hago, in-dependientemente de que se trate del entorno personal, profesional o social.

Cuando una Superwoman revisa su vida desde “fuera” y chequea su realidad como si se tratara de una observado-ra externa, es cuando se hace consciente la incompatibili-dad de la perfección con la consecución de sus objetivos (cualquiera que estos sean). “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, y esto es un principio esencial para llegar a sentir satisfacción con mi día a día, con lo que hago y con las personas que me rodean.

Un cambio de observador y un reencuadre de la situación son grandes aliados para poner en valor lo realmente im-portante para cada una. No se trata de elegir uno de los ámbitos, se trata de equilibrar todos ellos y conseguir disfru-tar de cada área de mi vida, sin sentir culpabilidad porque he delegado otras tareas o, simplemente, las he dejado de hacer.

Entonces, ¿deberíamos dejar de trabajar y volver a encar-garnos del hogar y la familia? ¿o quizá es mejor opción ser profesionales y realizarnos en un plano diferente? ¿o quizá es mejor tener hijos, pero contar con ayuda externa y seguir con nuestro trabajo? ¿o debería ser el hombre el que se quedara en casa para poder dejarnos un poco de protago-nismo en la historia?... Depende. Depende de lo que cada una sienta, de la satisfacción que le reporte cada aspecto de su vida. Tan válida es la opción de tener hijos, como de no tenerlos; casarse, como seguir soltera; trabajar o que-darse en casa... TENEMOS LA OPORTUNIDAD DE DECIDIR, y es importante hacer consciente esta realidad. Mi trabajo empieza realmente cuando mi coacheada es consciente de que PUEDE ELEGIR, y tiene derecho a sentirse feliz con el modelo de vida que haya elegido.
 
Puedes leer el resto de la revista en la siguiente dirección:
 

lunes, 30 de diciembre de 2013

Tercer número de AECOP Magazine

Hoy hemos publicado la tercera entrega de AECOP Magazine. Presentar el tercer número de AECOP Magazine es un placer inmenso por varias razones. Significa que ya hace un año que iniciamos esta andadura y hemos superado los “miedos” iniciales que todo proyecto novedoso genera. Significa, también, que estamos en una época estupenda del año, para mí y espero que para la mayoría de vosotros, la Navidad y el comienzo del año nuevo. Como siempre un inicio de año cargado de buenos propósitos que para que se cumplan tienen que materializarse en un plan de acción (hablando de coaching...). Y, además, este tercer número viene abalado por la colaboración de excelentes pro-fesionales y, aunque suene tópico decirlo, mejores personas: Tiscar Mascaraque, María José Padilla, Genoveva Vera y Belén Varela. De tal suerte, que no he podido resistirme a compartir mi pequeño grano de aportación a esta profesión con ellas. Estas coaches nos hablarán de temas familiares en nuestras sesiones de coaching: ayudar a las superwomen, el autosabotaje, gestio¬nar el estrés y aprender a ser felices en el trabajo.

¡Felices fiestas para tod@s y feliz 2014!
 
PrestaShop themes